
Sentados en tierra sobre los talones inspiramos profundamente por la nariz visualizando una luz roja que nos baña todo el cuerpo. Exhalando traemos las manos en el mudra del pico a la zona del ombligo y nos inclinamos hacia adelante apretando los dedos para adentro del cuerpo mientras sacamos el aire de los pulmones por la boca, quedando en la posición fetal. Al mismo tiempo que exhalamos efectuemos mulhabandha (contraemos genitales, bajo vientre y ano). Cuando ya no queda más aire subimos el tronco insprirando y provocando un gran bostezo. Lo repetimos unas cuántas veces.
El gesto de las manos se llama Mukula Mudra y se realiza juntando los 4 dedos y apoyándolos encima de la punteta del dedo gordo. Este mudra sirve para relajar los órganos y para darles fuerza. Es cómo si se aplicara un rayo de energía renovadora.

La presión sobre el centro del ombligo estimula el intestino delgado y mulabandha equivale a un masaje interno que actúa sobre los músculos abdominales.

