Cuentan que un león que tenía mucha sed se aproximó hasta un lago de aguas claras. Al acercarsse vió un rostro reflejado y pensó:
"Vaya, este lago debe ser de este león. Tengo que vigilar mucho con él."
El león tenía mucha sed. Y la sed era más fuerte y se acercó otra vez al lago para beber. Pero allí estaba otra vez el "león". ¿Qué podía hacer? La sed la estaba consumiendo, y llevaba mucho tiempo buscando agua. Y sabía que era la única fuente de agua para esa zona.
Decidió rodear el lago, para acercarse a él desde otra lado. Lo hizo sigilosamente. Pero allí estaba siempre el "león". Al verlo abría feroz y amenazante la boca, pero al comprobar que el otro león hacía lo mismo sintió mucho miedo y salió corriendo. Pero era tanta la sed, que por eso lo intentó varias veces, pero siempre huía asustado. Y la sed era cada vez más intensa, por eso tomó fielmente la decisión de beber agua del lago suceda lo que suceda.
Y así lo hizo. Y al poner la cabeza dentro del agua el "león" desapareció definitivamente.
Conte Tibetano
